La cuidadísima colección de Joaquim Verdú transmite paz y una elegancia ligeramente contagiosa. Exhibió 9 creaciones dueñas de su destino y dueñas de la pasarela. Los talles altos y el corte imperio sugieren una mujer muy poderosa, femenina, segura de sí misma y por encima de todo propietaria de sus decisiones, de su destino.
El estudio de los volúmenes de los tejidos se refleja en escotes de pliegues infinitos que parecen flotar, en caídas que juegan a ser vaporosas y a la vez que acarician la silueta de la mujer. Organzas, tul, organdí de seda y detalles delicados en pedrería constituyen los grandes protagonistas. El blanco puro queda desterrado en una colección que se inclina por el blanco roto, más natural. Dos tonos colorean sutilmente el bajo pecho, el bronce de diosa griega y el azul, muy mediterráneo.